La Real Academia Española (RAE) publicó en diciembre de 2010 la Ortografía de la lengua española, revisión de las anteriores ediciones aprobada por los responsables de las 22 academias que conforman dicha institución.
Su publicación ha generado una gran cantidad de críticas y objeciones, la mayoría de ellas infundadas o sustentadas en una parcial revisión de las modificaciones a la obra de referencia.
Algunas de ellas apuntan que ciertas modificaciones son “cambios impuestos”, pero en realidad se trata sólo de simples recomendaciones y, de acuerdo con José Manuel Blecua, presidente de la RAE, las alteraciones más radicales “sólo obedecen a la consolidación de reglas” que en la edición anterior de la Ortografía, publicada en 1999 y con 577 páginas menos que la actual, presentaban alternativas en su empleo o aparecían como recomendaciones.
Muchas de estas alternativas, recomendaciones e inconsistencias han estado incluidas por lustros en las obras de estudiosos del lenguaje, como María Moliner, Diccionario del uso del español, y hasta ahora fueron clarificadas por la RAE.
Es el caso de las palabras guion, hui, Sión, truhán o fie, que ya aparecen sin tilde en la nueva publicación pero que habían sido aprobadas 11 años atrás y, a decir de Blecua “tal supresión representa, apenas, la ratificación de una regla preexistente que no fue debidamente acatada tras su presentación”.
Otra de las “alternativas” siempre permeada por la controversia estaba en el uso de los términos extranjeros ya que se dejaba ad libitum el escribirlos en su idioma original o castellanizarlos, a partir de esta nueva edición ya no es correcto escribir “piercing”, “catering”, “sexy”, “judo” o “manager” si no se hace en letra cursiva, con el fin de remarcar su origen extranjero; ahora lo correcto es “pirsin”, “cáterin”, “sexi”, “yudo” y “mánayer” y Chaikovski.
También hace mucho tiempo que se había quitado la tilde en la conjunción disyuntiva “o” y sólo debía utilizarse cuando estaba escrita entre números, para evitar la confusión de la letra con el número cero, ahora se deberá escribir en cualquier caso sin tilde.
Bienvenida la homogeneización, ya era hora de que la RAE se pronunciara a favor de alguna de estas dos opciones.
Articulista: Lucila Contreras
